Mostrando entradas con la etiqueta declaración refugio borracho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta declaración refugio borracho. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de enero de 2008

La declaración

Madrugada del sábado, un atractivo joven está sentado en un portal, contiguo a un bar de copas, juega con la media melena que forma su cabellera con una mano, y sostiene un cubata con la otra. Ni es la primera vez que usa ese rinconcito como "refugio", ni será la última. Una voz interrumpe sus (seguramente muy transcendentales) pensamientos:

- Eh ¿pero qué haces aquí solo y tirado?, ¿estás bien?, ¿estás borracho?.
- Estoy...bien...y estoy...borracho, sólo quería descansar un poco.
- Me siento un ratito contigo, que yo también me agobio ahí dentro - dice con su habitual tono de voz amable.-
El joven asiente por medio de un gruñido desganado y toma un trago de su cubata.
- ¿Cuánto llevas aquí? Te estaba buscando desde hace un rato.
- Perdí la noción del tiempo cuando acabamos la primera botella de brugal...¿me buscabas?.
- Sí, es que...quería contarte algo -Su expresión se vuelve un poco más seria.-
- ¿Un cotilleo? Sabes que nunca estoy lo suficientemente borracho para escuchar uno, eso sí, mañana me lo recuerdas por si acaso. -Toma un nuevo trago de su cubata.-
- No...o sí, es algo que quería decirte desde hace tiempo.
- Ahhh - Su gesto de despreocupada felicidad se cambia por una expresión que denota su incomodidad y toma un trago todavía mayor que los anteriores - mejor me lo cuentas mañana ¿no? que ahora...no...no es el mejor momento.
- Puede, pero hoy me he prometido que te lo contaría. ¿te imaginas de qué te hablo?.
- Me lo imagino...y si es lo que creo, no es el mejor momento, de verdad.
- ¿Y qué crees que es?.
- No me hagas decirlo a mí - nuevo trago de su cubata, ya en las últimas- pero he escuchado cosas, y aunque me haga el tonto, tengo ojos, pillo las indirectas...
- ¿Y qué opinas?.
- ¿De qué? - contesta con una tímida voz y temiendo la respuesta.-
- De que me gustes.
El melenitas, termina con su cubata y mira el vaso vacío antes de responder.
- Ehhh, sabes que yo no...
- Sí, pero tenía que decírtelo.
- Mira, me caes de puta madre, y sé que contigo puedo hablar de todo, pero...no...lo siento. -Dice sin ser capaz de mirarle a los ojos.-
- Bueno, necesitaba decírtelo de todas formas. - Da un beso en la mejilla al muchacho y se levanta.-
- Oye...creo que no va a hacer falta que me lo recuerdes mañana. -Dice con una media sonrisa.-
- Vale -sonríe mientras se aleja- nos vemos.
- Sí...adiós.

Una semana estuvo el melenas evitando cualquier contacto con quién le hizo esa confesión y le dio ese beso en la mejilla que tan incómodo le hizo sentir. Hasta que se dio cuenta de que le echaba de menos y que era una estupidez, perder una buena amistad por algo así o sentirse incómodo, cuando era él el que tenía el papel más fácil en esta situación, y después de hacerle saber que nada tenía por qué cambiar tras esa conversación en el portal y que aunque había intentado mantener la distancia entre los dos no le había sido posible hacerlo por más de una semana, sellaron su renovada amistad con un fuerte abrazo.