Madrugada del sábado, un atractivo joven está sentado en un portal, contiguo a un bar de copas, juega con la media melena que forma su cabellera con una mano, y sostiene un cubata con la otra. Ni es la primera vez que usa ese rinconcito como "refugio", ni será la última. Una voz interrumpe sus (seguramente muy transcendentales) pensamientos:
- Eh ¿pero qué haces aquí solo y tirado?, ¿estás bien?, ¿estás borracho?.
- Estoy...bien...y estoy...borracho, sólo quería descansar un poco.
- Me siento un ratito contigo, que yo también me agobio ahí dentro - dice con su habitual tono de voz amable.-
El joven asiente por medio de un gruñido desganado y toma un trago de su cubata.
- ¿Cuánto llevas aquí? Te estaba buscando desde hace un rato.
- Perdí la noción del tiempo cuando acabamos la primera botella de brugal...¿me buscabas?.
- Sí, es que...quería contarte algo -Su expresión se vuelve un poco más seria.-
- ¿Un cotilleo? Sabes que nunca estoy lo suficientemente borracho para escuchar uno, eso sí, mañana me lo recuerdas por si acaso. -Toma un nuevo trago de su cubata.-
- No...o sí, es algo que quería decirte desde hace tiempo.
- Ahhh - Su gesto de despreocupada felicidad se cambia por una expresión que denota su incomodidad y toma un trago todavía mayor que los anteriores - mejor me lo cuentas mañana ¿no? que ahora...no...no es el mejor momento.
- Puede, pero hoy me he prometido que te lo contaría. ¿te imaginas de qué te hablo?.
- Me lo imagino...y si es lo que creo, no es el mejor momento, de verdad.
- ¿Y qué crees que es?.
- No me hagas decirlo a mí - nuevo trago de su cubata, ya en las últimas- pero he escuchado cosas, y aunque me haga el tonto, tengo ojos, pillo las indirectas...
- ¿Y qué opinas?.
- ¿De qué? - contesta con una tímida voz y temiendo la respuesta.-
- De que me gustes.
El melenitas, termina con su cubata y mira el vaso vacío antes de responder.
- Ehhh, sabes que yo no...
- Sí, pero tenía que decírtelo.
- Mira, me caes de puta madre, y sé que contigo puedo hablar de todo, pero...no...lo siento. -Dice sin ser capaz de mirarle a los ojos.-
- Bueno, necesitaba decírtelo de todas formas. - Da un beso en la mejilla al muchacho y se levanta.-
- Oye...creo que no va a hacer falta que me lo recuerdes mañana. -Dice con una media sonrisa.-
- Vale -sonríe mientras se aleja- nos vemos.
- Sí...adiós.
Una semana estuvo el melenas evitando cualquier contacto con quién le hizo esa confesión y le dio ese beso en la mejilla que tan incómodo le hizo sentir. Hasta que se dio cuenta de que le echaba de menos y que era una estupidez, perder una buena amistad por algo así o sentirse incómodo, cuando era él el que tenía el papel más fácil en esta situación, y después de hacerle saber que nada tenía por qué cambiar tras esa conversación en el portal y que aunque había intentado mantener la distancia entre los dos no le había sido posible hacerlo por más de una semana, sellaron su renovada amistad con un fuerte abrazo.
- Eh ¿pero qué haces aquí solo y tirado?, ¿estás bien?, ¿estás borracho?.
- Estoy...bien...y estoy...borracho, sólo quería descansar un poco.
- Me siento un ratito contigo, que yo también me agobio ahí dentro - dice con su habitual tono de voz amable.-
El joven asiente por medio de un gruñido desganado y toma un trago de su cubata.
- ¿Cuánto llevas aquí? Te estaba buscando desde hace un rato.
- Perdí la noción del tiempo cuando acabamos la primera botella de brugal...¿me buscabas?.
- Sí, es que...quería contarte algo -Su expresión se vuelve un poco más seria.-
- ¿Un cotilleo? Sabes que nunca estoy lo suficientemente borracho para escuchar uno, eso sí, mañana me lo recuerdas por si acaso. -Toma un nuevo trago de su cubata.-
- No...o sí, es algo que quería decirte desde hace tiempo.
- Ahhh - Su gesto de despreocupada felicidad se cambia por una expresión que denota su incomodidad y toma un trago todavía mayor que los anteriores - mejor me lo cuentas mañana ¿no? que ahora...no...no es el mejor momento.
- Puede, pero hoy me he prometido que te lo contaría. ¿te imaginas de qué te hablo?.
- Me lo imagino...y si es lo que creo, no es el mejor momento, de verdad.
- ¿Y qué crees que es?.
- No me hagas decirlo a mí - nuevo trago de su cubata, ya en las últimas- pero he escuchado cosas, y aunque me haga el tonto, tengo ojos, pillo las indirectas...
- ¿Y qué opinas?.
- ¿De qué? - contesta con una tímida voz y temiendo la respuesta.-
- De que me gustes.
El melenitas, termina con su cubata y mira el vaso vacío antes de responder.
- Ehhh, sabes que yo no...
- Sí, pero tenía que decírtelo.
- Mira, me caes de puta madre, y sé que contigo puedo hablar de todo, pero...no...lo siento. -Dice sin ser capaz de mirarle a los ojos.-
- Bueno, necesitaba decírtelo de todas formas. - Da un beso en la mejilla al muchacho y se levanta.-
- Oye...creo que no va a hacer falta que me lo recuerdes mañana. -Dice con una media sonrisa.-
- Vale -sonríe mientras se aleja- nos vemos.
- Sí...adiós.
Una semana estuvo el melenas evitando cualquier contacto con quién le hizo esa confesión y le dio ese beso en la mejilla que tan incómodo le hizo sentir. Hasta que se dio cuenta de que le echaba de menos y que era una estupidez, perder una buena amistad por algo así o sentirse incómodo, cuando era él el que tenía el papel más fácil en esta situación, y después de hacerle saber que nada tenía por qué cambiar tras esa conversación en el portal y que aunque había intentado mantener la distancia entre los dos no le había sido posible hacerlo por más de una semana, sellaron su renovada amistad con un fuerte abrazo.

