El fin de la relación con el chico-post, se resume en una llamada de 33 segundos, hecha por mí, bajo la intensa lluvia del viernes pasado.
Aunque lo esperaba/sospechaba, me jodió bastante, me puso la excusa de que llovía para no quedar, era cierto, como también lo era, que a mí me importaba bien poco el agua que cayera para quedar con él.
Sin plan, sin rumbo, y sin ganas de volver a casa, me dediqué a caminar bajo la lluvia, total ya estaba empapado y no hay cosa que me calme y despeje más que pensar en mis cosas mientras las gotas me golpean, además como soy contrario al paraguas y ni llevaba gorro en ese momento, ni lo quería, en pocos minutos estaba ya completamente calado, lo cual no me detuvo en caminata a ninguna parte.
La última vez que dejé que mis problemas, miedos y dudas se diluyeran bajo la lluvia, fue también la última vez que estuve en la capital maña, hará poco más de 4 meses, con la despedida de Zaragoza, la marcha al extranjero y a Madrid a la vuelta de la esquina.
En ambas ocasiones ocurrió igual, no volví con mis amigos, la vez anterior, y con mis compañeros de piso, este fin de semana, hasta que no paró de llover.
Compartir prácticamente la totalidad del fin de semana, salvo un par de momentos que me guardé para mí, uno de ellos lo comentaré en el siguiente post, con mis compañeros de piso, me ayudó bastante a levantar mi alicaído ánimo, es fantástico convivir con amigos y no simples conocidos y también ayuda bastante jugar con la mirada con cualquier desconocido mientras paseas por la calle, aunque la cosa no llegue a más.
Si en algo he notado que me encuentro mejor, por ridículo que sea tomar eso como referencia, es en mi música, si tengo el día tonto, soy incapaz de escuchar música movidita o alegre, me pone de peor humor, así que durante el finde me dediqué a escuchar a James Morrison, que puede resultar algo tristón en alguna de sus canciones, aunque lo recomiendo porque seguro que llegará lejos, y a Quique González, cuyo último disco, si bien no es tan tristón como el de James, tiene canciones bastante melancólicas y a estos dos se unió una canción de Melocos y la chica de La Quinta Estación, una combinación que a priori, me haría huir, pero que está muy bien.
Ahora mi música vuelve a tener más ritmo y energía, y una de las canciones que más está contribuyendo a ello, es un tema, bastante marica, por cierto, de Tiziano Ferro. Os dejo un poquito de la música de la que os he hablado:
Aunque lo esperaba/sospechaba, me jodió bastante, me puso la excusa de que llovía para no quedar, era cierto, como también lo era, que a mí me importaba bien poco el agua que cayera para quedar con él.
Sin plan, sin rumbo, y sin ganas de volver a casa, me dediqué a caminar bajo la lluvia, total ya estaba empapado y no hay cosa que me calme y despeje más que pensar en mis cosas mientras las gotas me golpean, además como soy contrario al paraguas y ni llevaba gorro en ese momento, ni lo quería, en pocos minutos estaba ya completamente calado, lo cual no me detuvo en caminata a ninguna parte.La última vez que dejé que mis problemas, miedos y dudas se diluyeran bajo la lluvia, fue también la última vez que estuve en la capital maña, hará poco más de 4 meses, con la despedida de Zaragoza, la marcha al extranjero y a Madrid a la vuelta de la esquina.
En ambas ocasiones ocurrió igual, no volví con mis amigos, la vez anterior, y con mis compañeros de piso, este fin de semana, hasta que no paró de llover.
Compartir prácticamente la totalidad del fin de semana, salvo un par de momentos que me guardé para mí, uno de ellos lo comentaré en el siguiente post, con mis compañeros de piso, me ayudó bastante a levantar mi alicaído ánimo, es fantástico convivir con amigos y no simples conocidos y también ayuda bastante jugar con la mirada con cualquier desconocido mientras paseas por la calle, aunque la cosa no llegue a más.
Si en algo he notado que me encuentro mejor, por ridículo que sea tomar eso como referencia, es en mi música, si tengo el día tonto, soy incapaz de escuchar música movidita o alegre, me pone de peor humor, así que durante el finde me dediqué a escuchar a James Morrison, que puede resultar algo tristón en alguna de sus canciones, aunque lo recomiendo porque seguro que llegará lejos, y a Quique González, cuyo último disco, si bien no es tan tristón como el de James, tiene canciones bastante melancólicas y a estos dos se unió una canción de Melocos y la chica de La Quinta Estación, una combinación que a priori, me haría huir, pero que está muy bien.
Ahora mi música vuelve a tener más ritmo y energía, y una de las canciones que más está contribuyendo a ello, es un tema, bastante marica, por cierto, de Tiziano Ferro. Os dejo un poquito de la música de la que os he hablado:

