¿Dónde estaba yo 3 meses antes?
Todo era fantástico por aquel entonces, dejé las preocupaciones en España, decidí no plantearme mi futuro madrileño hasta llegar allí, desconecté de familiares y amigos, y dejé que la vida me sonriera mientras el sol me bronceaba, ¿qué más podía pedir?.Era de las pocas personas que acudieron allí sin conocer a nadie de antemano, así que cuando llegué, a pesar de ser el primer día para la mayoría, ya estaban hechos mucho grupitos de gente que venía junta, por suerte no tuve problemas para hacer piña con uno de ellos, de hecho, creo que no tuve elección, ya que ante una tímida pregunta orientativa por mi parte, 'El Grupo' me captó para compartir actividades con ellos y conocer el entorno dónde nos íbamos a mover durante unas semanas.
Ya que estaba fuera del país, que se aproximaba un cambio en mi vida (marcharme a Madrid), que nadie me conocía, y que ni siquiera iba emplear el mote con en el que me sentía identificado, sino mi cuasi olvidado nombre, me planteé la posibilidad de contarles que era gay, total, era gente a la que no tenía porqué volver a ver de vuelta a la madre patria, y me servía de testeeo para una salida del armario que todavía se antoja lejana.
El caso es que compartía el día con 'El Grupo', al que había elegido, o como ya he dicho, ellos me eligieron a mí, y otro grupo, llamémosles 'Los Otros', con el que daba clases, no todo iba a ser playa y juerga. 'Los Otros' era un clan mucho más heterogéneo, no había más de una persona de la misma ciudad, a diferencia de 'El Grupo' dónde yo era la única nota discordante, lo cual lejos de hacerme sentir marginado, me daba completa libertad para ir a mi bola, hacer mis planes individuales, cosa que ningún otro miembro de 'El Grupo' podía hacer y no tener que preocuparme por formar parte de un bando si surgía alguna pequeña rencilla.
Lo pasaba muy bien con ambos a pesar de lo diferentes que eran uno y otro, pero volviendo al tema de hacer un 'ensayo de salida del armario' con ellos, lo descarté al ver como ambos grupos especulaban, uno, con la orientación sexual de un par de profesores, y el otro, con la de un par de compañeros. Los comentarios no eran excesivamente homófobos, pero fueron suficientes para que perdiera el interés por contarlo, aunque probablemente, hubiera sido capaz de encontrar otra excusa para no salir del armario, pero ese es otro cantar.
Hoy, 3 meses después, mi vida no se parece en nada a la relajada existencia que llevaba entonces, aunque he de decir que no miro con ninguna nostalgia al pasado, y que el ajetreo que llevo últimamente, me da tanta vidilla como me la dieron aquellas semanas de juerga y descanso.
La gripe ha evitado que saliera más días, pero en mis 3 últimas noches de juerga he ligado con 4 personas, y según lo escribo me doy cuenta de lo raro que resulta decir "personas" en lugar de tíos o tías, pero en un inesperado arranque de paridad y equidad, han sido dos las chicas y dos los chicos que he tenido a bien "catar". Sobra decir que no es lo habitual. Lo peor de todo es que sólo puedo contar a mis amigos el único rollete del que no tengo consciencia o recuerdo alguno, el de mi amiga, la ligerita de cascos.










